domingo, 1 de noviembre de 2015

El halago debilita, trabaja más fuerte


Los resultados, van llegando como consecuencia, del trabajo bien hecho, del esfuerzo diario, de tu entrega, de pasar días malos, de disfrutar los buenos...es un cúmulo de circunstancias, es una suma de variables que haces que logres tus objetivos marcados y, con un poco de suerte, hasta superarlos.
¿Qué hago cuando he llegado donde quería? ¿Cómo encuentro la motivación para seguir a tope si he llegado a mi tope? Son preguntas que cualquiera nos podemos hacer al lograr lo que teníamos previsto, pero tienes que seguir. Ya conocéis mi frase, "Tu límite está en que no hay límite" el deportista, en general, y el runner, en particular, ha de ser ambicioso, buscar la constante mejora, no estancarse. Lo más dificil NO es llegar donde querías o bajar una determinada marca en una distancia, lo complicado es mantenerse, pensar que puedes mejorar más aún, créeme,todos estamos capacitados para lograrlo pero, hay que pelearlo día a día y, en eso, no todos somos capaces.

Running, un estilo de vida

Cada día que tengas tu entrenamiento running, has de tomártelo como si fuera el último, dejarte la piel, afrontarlo con ganas y esa ambición por ser mejor cada día.
Es halagador y nos gusta que personas que nos ven entrenar desde fuera, analizan nuestros resultados, competiciones y demás, nos digan que bien lo hacemos, que estamos en muy buena forma, que vamos a más...todo eso está muy bien y es como un pequeño reconocimiento a tanto esfuerzo.
Tenemos que pensar que esos halagos, pueden hacer que nos relajemos, que, aunque inconscientemente, nuestros esfuerzos no tengan la misma intensidad que antes, eso hay que evitarlo. ¿Ante los halagos? hay que entrenar y competir aún más fuertes





¿Tus entrenos? Siempre a tope!!

Esas bonitas palabras, nos pueden hacer débiles. Débiles porque, en la relajación, podemos alejarnos de nuestros objetivos, de alcanzar mayores cotas de éxito, pueden hacer que nos descentremos, ese no es el camino a seguir. Tenemos que tener siempre los pies en el suelo, saber hacia dónde vamos, luchar día a día, aprender de los días malos, dar siempre todo lo que tengamos dentro en definitiva.



En definitiva, está bien que nos reconozcan nuestros logros o avances, pero ello  tiene que servir como acicate para saber que aún puedes dar más de ti, que no te puedes confiar, que no eres más que nadie y sólo, si mantienes tu nivel de exigencia y ambición, seguirás creciendo.

Ante el halago, trabaja mas fuerte.



PD: Os dejo un clásico para motivar a tope




#TULIMITESTAENQUENOHAYLIMITE